El desafío
Diseñar para EFI, organización dedicada a la preservación de árboles nativos europeos, dentro de un edificio Patrimonio de la Humanidad: un proyecto que afectara lo mínimo a quienes lo usan durante la construcción, honrara el legado del edificio, fuera flexible para crecer y preservara el suelo y el piso protegidos. A esto se sumó resolver la fuerte reverberación de la bóveda de más de ocho metros del comedor, que afectaba también a los espacios contiguos.
La propuesta
Creamos el concepto de “engranaje natural”, combinando el sistema arquitectónico modernista de Sant Pau con lo natural, que es el centro del ADN de EFI. La planta alta se concibió como un gran bosque bajo la bóveda de Domènech, con mobiliario de formas orgánicas y panelería acústica a medida inspirada en distintas hojas. En el comedor, integramos un tratamiento acústico completo con paneles de PET 100% reciclado y piezas escultóricas suspendidas en forma de hojas. Sumamos mobiliario sostenible de plástico reciclado y una mesa modular de diseño propio, junto a una barra que amplió la capacidad de 7 a 14 personas, y renovamos la cocina por completo con maderas teñidas en verde y encimeras de terrazo artesanal mallorquín a medida. Diseñamos entornos dinámicos que refuerzan el trabajo colaborativo y la comunidad, con un sistema de iluminación propio que emula el dinamismo orgánico y logra eficiencia lumínica sobre los escritorios. Las plantas preservadas refuerzan la dimensión biofílica y el bienestar en todo el espacio, de la zona de trabajo a la cocina y el comedor.
Raquel Marcos del Rivero
Office Manager · EFI



















