El punto de partida del diseño fue la bebida: el movimiento, la frescura, las burbujas. Eso se tradujo en los solados, las formas circulares y los cielorrasos. A nivel layout abrimos todo para generar trabajo en equipo, y sumamos madera para aportar la calidez que el espacio frío de planta no tenía.
Los murales de Santiago Fallon conectan todos los espacios y trazan una línea de tiempo de la marca, desde sus comienzos hacia su futuro. Un entorno cálido y conectado que invita a volver.